La energía de un libro de papel nunca se agota

Por Laura Barreiro, Asia Pulp & Paper (APP)

Hace unos años, allá por 2007, la aparición del e-book cambió el modo de leer de muchas personas. Eran tiempos en los que se auguraba un futuro muy negro para los libros de papel. La comodidad que ofrecía el e-book hizo que fuera bien recibido. La idea de tener entre nuestras manos infinidad de libros sin ocupar apenas espacio era muy atractiva. Probablemente, eso fue lo que llevó a muchas personas a adquirir libros electrónicos.

Sin embargo, fueron muchos los que se negaron a renunciar al placer de los libros en papel: a su olor y su textura, al sentimiento que genera pasar las páginas o al nerviosismo que suscita cuando estamos llegando al final de una historia.

Y aunque el e-book es y muy probablemente seguirá siendo una alternativa más a la lectura más tradicional, los malos presagios de algunos no se han cumplido. De hecho, según un informe de la Federación de Gremios de Editores de España, el 90,3% de la facturación a lo largo del pasado año se produjo a través de la edición en papel; el 5,1% corresponde a la edición en formato electrónico, y el 4,7% restante a la edición en otros soportes.

¿Cómo es posible que los libros en papel lograran su propia supervivencia?

Siguiendo con este mismo informe, el 87% de los títulos editados en formato digital se publicaron también en papel y solo el 13% lo hicieron únicamente en formato digital. Las razones por las que el libro en papel continúa siendo un imprescindible son muchas e incluso están avaladas por la Scientific American Magazine. En un informe publicado por esta revista y que lleva por título Why the Brain Prefers Paper, se determinan los principales inconvenientes de las pantallas frente a las ventajas de la lectura en papel:

  • Las pantallas son cognitiva y físicamente más exigentes que el papel. El desplazamiento visual exige un esfuerzo consciente y constante, y las pantallas LCD en tabletas y ordenadores pueden tensar los ojos y causar dolores de cabeza al iluminar directamente la cara.
  • Los estudios de las últimas dos décadas indican que las personas a menudo entienden y recuerdan el texto en papel mejor que en una pantalla. Las pantallas pueden inhibir la comprensión al evitar que las personas naveguen intuitivamente y mapeen mentalmente textos largos.
  • La investigación preliminar sugiere incluso que los llamados nativos digitales son más propensos a recordar la esencia de una historia cuando la leen en papel ya que los e-books pueden llegar a disminuir la atención debido a su complejidad. Por el contrario, la mayor fortaleza del papel puede ser su simplicidad.

El contacto físico con el papel sigue siendo tremendamente valorado por los usuarios. Al final, cuando uno experimenta sensaciones ya sean de terror, suspense, tensión, sorpresa o emoción existe una tendencia generalizada a agarrar fuertemente esa fuente de emoción. La gente que lee prefiere hacerlo en papel. Según un informe elaborado por Nielsen, son los más pequeños y los adolescentes quienes tienen más hábito de lectura en papel. Prefieren tocar, sentir, pasar las hojas, la sensación de separar las páginas.

En realidad, no se trata de una guerra entre el papel y el formato electrónico, puesto que son dos formas distintas de consumir contenidos. Pero si hay algo que nos haga romper una lanza a favor del primero es que el libro de papel nunca te dejará tirado en el momento más interesante de la historia.