Donald Trump presidente de los Divided States of America

La independencia de California

Por Porfirio Muñoz Ledo

FOTO2 RGBSíntesis del artículo publicado en EL UNIVERSAL de la Ciudad de México.

 

En el estado de la Alta California crece sin parar un movimiento: “Yes California”, conocido como Calexit, a favor de la independencia del estado.

En las manifestaciones que han proliferado después de la toma de posesión del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la gente exhibe pancartas con el lema “No es mi presidente”. Además, la organización propone un referéndum al que ya dio curso legal el procurador del estado y que tendrá que reunir 600 mil firmas de electores. Se trata de eliminar la Sección I del artículo III de la Constitución para que se realice un voto plebiscitario para que los californianos decidan si se quieren erigir como un “país libre, soberano e independiente”.

Los promotores argumentan que “los valores de la nación ya no coinciden con los del estado”. Denuncian que a pesar de ser responsables del 15 por ciento del PIB de Estados Unidos sólo tienen el 2 por ciento del voto. Aseguran contar con posibilidades económicas sobradas y una población sustentada en la migración que les otorga identidad propia y les permitiría subsistir con sus propios medios, esta posición la comparte ya más de un tercio de la población californiana.

California es la primera economía de Estados Unidos y como país independiente sería el sexto a nivel mundial; la capital internacional de la innovación tecnológica y comunidad multiétnica y pluricultural, primer lugar en la generación de empleos, que alberga el mayor número de “ciudades santuario” y se enorgullece del combate cotidiano contra el racismo. Entidad poblada por cerca de 40 por ciento de hispanoparlantes, por lo que está muy ligada con el sur de su territorio.

La vocación progresista de California se remonta a sus luchas por los derechos laborales de los campesinos mexicanos hace más de medio siglo, pionera en la defensa de los derechos civiles de los afroamericanos, icono de repudio a la guerra de Vietnam, apasionada de la agenda lésbico-gay, promotora de la Renta Básica por el impulso de Silicon Valley y avanzada incuestionable en la legalización de la cannabis que al parejo de la última elección presidencial autorizó su consumo con fines lúdicos.

California confirma la tesis europea de que existen estados integrados por varias naciones y naciones que se extienden a varios estados. Basta con mencionar los casos de Quebec en Canadá, Escocia en el Reino Unido y Cataluña en España. O de aquellas naciones que lograron su propósito por la soberanía del pueblo, como Serbia, Montenegro, Croacia, República Checa, Eslovaquia, sin que dejemos de mencionar la implosión de la URSS de la que surgieron numerosos estados independientes.

Con el nacimiento de California como país independiente renacería la “aldea global” y un nuevo modelo para la ciudadanía universal.

 

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