Recordemos a Katharine Graham. Primera dama de la prensa mundial, quien convirtió a The Washington Post en uno de los periódicos más respetados del mundo

Oficialmente no lo fue, pero a Katharine  Graham. (1917- 2001), se le rindió un funeral de Estado el 23 de julio de 2001.

A la catedral neogótica de Washington  asistió la plana mayor del mundo político, empresarial  y periodístico de los Estados Unidos.

Un intenso sol  en la capital federal recibió a las lujosas limusinas   y a los coches blindados  custodiados por guardaespaldas.

Aquel verano del 2001, año en que derribaron las Torres Gemelas de Nueva York (un acontecimiento que no alcanzó a ver Katherine  Graham), personajes como Edward  Kenney, Alan Greenspan. Madeleine  Albright, Henry Kissinger. Bill y Hillary  Clinton, Barbara Walters, Bob Woodward, Carl Bernstein, y  muchos más, estuvieron en la despedida de una de las mujeres más poderosas del mundo de la información.

  1. Graham convirtió a The Washington Post en uno de los periódicos más respetados a nivel internacional. Después del suicidio de su marido abandonó sus labores de “perfecta ama de casa” y manejó con mano de hierro la empresa informativa que reveló, por ejemplo, los Papeles del Pentágono y el Watergate; la investigación que propició la caída del  presidente Richard Nixon. Los detalles de su vida, del antes y después del éxito, los contó en Una historia personal, la autobiografía con la obtuvo el Premio Pulitzer  en 1998 y que ahora  Libros del K.O. ha reeditado.
  2. Graham, la mujer de melena voluminosa e infaltable collar de perlas, realizó más de 250 entrevistas y repasó cientos de cartas, papeles de su empresa y documentos oficiales, con el objetivo de darle una mayor precisión  a su escritura llena de sinceridad.
  3. Graham cuenta su vida de “niña bien”, sus difíciles relaciones con su marido alcohólico y mujeriego, así como las inseguridades, aciertos, “batallas” y errores mientras estuvo al frente del Post.

Es la memoria de la época dorada de la prensa, cuando además de hacer negocio brindaba un servicio público a la sociedad, y cuando los dueños  y editores de los medios  de información  eran cómplices de los reporteros. El día del funeral, el histórico director del Post, Ben Bradlee, dijo ante los ilustres asistentes que Kay, como la llamaban él y su círculo más cercano, tenía amor por las noticias, amor por las respuestas  y amor por un  poquito de acción “.

Han pasado 16 años, desde que K. Graham y su familia ya no dominan el TheWashinton Post, pues ahora pertenece a Jeff  Bezos. Las instalaciones de su redacción son las más modernas del mundo, su director ha sido objeto de una película oscarizada, su modelo de negocio está a punto de marcar tendencias  en aras de desterrar la crisis de los medios  y su cobertura sobre la presidencia de Donald Trump, la más intensa de su historia.

¿Se repetirá la historia de Richard Nixon?

Lo descubriremos en los próximos años…

Texto adaptado de un artículo de Víctor Núñez Jaime, publicado en EL PAÍS.